Ecoturismo en el noreste de México

 

Si hay algo por lo que México es famoso, es por su variedad a nivel de ecosistemas. El ecoturismo, en consecuencia, es uno de los principales catalizadores turísticos del país. La impresionante variedad de hábitats naturales y ecosistemas hacen que el país sea una fuente interminable de lugares dónde practicar este tipo de turismo: ya sea en las selvas de Chiapas o en los desiertos de Sonora, las actividades que se llevan a cabo en el país son sólo un motivo más para ponerse en contacto con el mundo natural. Puede que a nosotros no nos lo parezca, pues estamos demasiado acostumbrados a ello, pero la riqueza que posee nuestro país es un verdadero lujo que muchos países del mundo quisieran tener. Y cada vez más personas se van dando cuenta de ello, a nivel nacional y mundial. Por ello ha aumentado la afluencia de personas que se animan a realizar actividades como buceo, escalada, snorkeling y muchas otras cosas más, que les permiten admirar todas las joyas que la naturaleza obsequió a este país, entre las que también destacan los animales y las plantas de cada región.

Lo más común es que las visitas ecoturísticas se lleven a cabo en el centro y sur del país, que cuentan con mayor abundancia de áreas verdes y ecosistemas. Sin embargo, no todo el ecoturismo debe orientarse a nadar entre arrecifes o visitar los rápidos existentes en algunos estados. Aprovechando la cercanía con algunas ciudades, en el noreste del país el ecoturismo comienza a ser una práctica muy difundida entre los habitantes y los visitantes de los lugares. Así pues, te decimos qué lugares del norte del país son una excelente alternativa al buceo en las profundidades del mar o a los vuelos en parapente. Anótalas para que las visites en tu siguiente viaje.

Cañón de Matacanes

Uno de los lugares más divertidos y aventureros dentro de las cercanías de la capital de Nuevo León, Monterrey, es el Cañón de Matacanes, o Matacanes, como le suelen llamar los lugareños. Tanto regios como foráneos suelen visitar este lugar para saciar su sed de adrenalina, ya que la diversidad de escenarios que se encuentran en este lugar da abasto a sus ansias de aventura. Entre deslizaderos, cascadas, cuevas y ríos, Matacanes es una de las experiencias inolvidables de Monterrey. Quienes visitan este lugar quedan especialmente impresionados con los descensos a través de cascadas, una de las cuales mide 27 metros de altitud, por lo que no es recomendable para personas con miedo a las alturas o vértigo.

Sin embargo, no sólo existe la opción de ir por tierra, sino una también para ir por agua. La experiencia del tour acuático dura según lo que tu tripulación haga que dure. El camino es difícil y las personas con poca condición física pueden hacer que su grupo vaya más lento de lo que es el promedio. El recorrido puede durar desde 5 hasta 8 horas, pero no hace falta decir que el cansancio será mayor a medida que tardes más. Bueno, pero tampoco es que eso sea un suplicio: los paisajes y las imágenes que se aprecian a lo largo del recorrido son unas cuantas razones para hacer el camino una y otra vez, como lo han hecho muchas personas originarias de Monterrey.

Si te animas a ir, debes saber que es necesario que lleves una mochila impermeable, donde traigas ropa seca y comida, ya que lo agradecerás cuando termines los recorridos. Sin embargo, todo el equipo de seguridad que necesitas para los recorridos, te lo pueden dar en el mismo sitio donde rentes el tour.

Huasteca Potosina

Con un esfuerzo que sea menor al que realizan los visitantes de Matacanes, se encuentra la huasteca potosina. Este sitio es excelente para ser visitado un fin de semana con la familia completa, incluidos abuelos y bebés. El camino es tan sencillo que nadie tiene problema en recorrerlo. Una cosa que abunda en este sendero son las cascadas, las cuales pueden llegar a medir hasta 15 metros de altura.

Dentro de este paraíso de San Luis Potosí, el lugar que es visitado en mayor medida por los turistas es el “Puente de Dios”, un lugar donde la naturaleza hizo de las suyas creando un espectáculo asombroso, que se aprecia mediante una construcción que también es obra suya. Por un lado del puente, la “poza azul”, donde el color turquesa no tiene nada que hacer comparado con las aguas que se contemplan en ese lugar. Por el otro lado, el agua es tan transparente que las piedras del fondo de la poza se aprecian a perfecto detalle. Pero lo mejor de lo mejor, está oculto en el interior del puente y, si accedes nadando, podrás ver que la luz entra a través de una rendija, la cual la filtra e ilumina la estancia para hacerla parecer una piscina iluminada con luz artificial.