El comportamiento deseado en restaurantes y bares

Sobre la forma en que debemos comportarnos con otras personas hay un millón de reglas que no fueron escritas, pero que todos seguimos, simplemente por “respetar” al resto del mundo. Sin embargo, algunas de ellas parecen ser olvidadas por quienes visitan restaurantes y bares. Claro, cuando la noche comienza todo se trata de verse bien y sonreír a aquéllos que pueden interesarnos. Sin embargo, conforme pasan las horas y el alcohol por las venas, hay personas que dejan de tratar adecuadamente a quienes los están atendiendo, especialmente a los baristas y los meseros. El otro día platiqué con uno de los baristas de mi ciudad, y me comentó cuáles eran los aspectos que más le molestaban de las personas a las que atendía. Aquí les dejo el resumen.

Lo primero que me dijo fue que la mayoría de las personas no piensa que debe dejarle propina a los baristas. Según me contó, ellos no ganan demasiado y que las propinas suelen ser parte de su sueldo, pero como muchas personas no consideran que hacer un buen trago sea un motivo para dejar propina, no la dejan. En este punto yo siento un poco de controversia. Por un lado pienso que no es culpa de las personas que en México, la ley laboral no sea lo suficientemente buena para garantizar salarios dignos para todas las personas. Por otro lado pienso que si le damos propinas hasta a quien nos ayuda a sacar el carro, por qué no dársela a quien preparó algo que realmente nos gustó. Eso sí, no a cualquiera, sino a los que realmente lo merezcan. No lo sé, pero el servicio que recibas por parte de las personas siempre será el factor decisivo para decidir si dar o no una propina significativa para el que está atendiéndonos.

Sin embargo, hay personas que no dejan propina y hay personas que se pasan de groseras con los bartenders. Mi amigo me contó que hay quienes piensan que sólo porque los estás atendiendo significa que casi debes hacerles una reverencia. Según me cuenta, cuando empiezan la noche se quieren hacer los buena onda y se fingen ser tus súper amigos. Pero conforme pasan las rondas de alcohol, comienzan a dar gritos para que los atiendas, y a tronarte los dedos para que vayas más rápido. Mi amigo dice que en esos momentos deja de atenderlos, pues no le apetece lidiar con ese tipo de personas. Según me contó, hay quienes han llegado a arrojarle el dinero a la cara, pensando que es lo único en lo que están pensando, y olvidándose de que ellos también son personas.

Luego, están otro tipo de odiosos que los bármanes detestan: aquéllos que piden las bebidas gratuitas. A los bármanes les molesta demasiado esto, pues ellos no entienden que, en primera, ellos no son dueños del alcohol que sirven, y en segunda, que sólo por pedir un trago gratuito no significa que te lo vayan a dar. Hay quienes utilizan el típico “le voy a decir a tu jefe, porque yo lo conozco”, cuando se niegan a darles bebidas gratis. Otros, por el contrario, fingen hacerse tus amigos para que se los regales. Sin embargo, muchos no entienden que esto no es algo común, y que no sólo no pasa en todos los bares, sino que pasa sólo en las películas.

Uno de los últimos puntos que me contó mi amigo de las cosas que más le molestan son aquellos que quieren que les sirvan, pero no se deciden por una bebida. No hay nada que le pueda ir peor a un barman ocupado, porque, por una parte, no sabe qué quiere el cliente, y por tanto, no sabe qué servir. Y por otro lado, se le acumula el trabajo, ya que no puede simplemente seguir haciendo las demás órdenes. Luego, hay quienes piden que él les sugiera algo, aunque el bartender quizá tenga gustos diferentes y les dé algo que a ellos no les guste, aunque a él le fascine.

Por último, hay un aspecto que les causa mitad molestia y mitad halago. Al menos, a mi amigo, que es hombre. Pero él me cuenta que a las mujeres no les causa tanta gracia. Claro está, nos referimos a las personas que intentan ligarlos. Ya sea una mujer que se ha pasado de copas o una demasiado segura de sí misma, mi amigo dice que le han llegado todo tipo de propuestas y que ni qué decir de sus compañeras. El problema es que ellos no andan buscando nada de eso, y que incluso les puede causar incomodidad con las personas que lo intentan.

Y para terminar, me gustaría recomendarte una página donde vienen los mejores sitios, tanto de viajes, como de restaurantes y bares: PriceTravel, que tiene lo mejor de la información que te interesa.