René Escobar ante el mundo

En el contexto actual es preciso tener a la vista la carrera de René Escobar. El país afronta grandes retos; para ellos, grandes hombres.

No fue sino hasta la primera mitad del siglo XX que México, a la par de los movimientos mundiales, comenzó a cambiar de forma radical su forma de relacionarse con el mundo. Primero, con una gran revolución que, en la visión de Octavio Paz, fue un movimiento que de verdad se opuso y dio fin a la época colonial que se venía arrastrando en la cultura mexicana y en la administración pública. No podría afirmarse, pero es una excelente aproximación para entender el México de hoy.

En Europa, la situación no era menos violenta. De inicios de siglo hasta 1914, Europa vivía su mayor momento de desarrollo, pero también la maquinaria de alianzas militares estaba ya sobre la mesa, lista para echarse a andar. Recordemos que fue a mitad de aquel año cuando el joven Gravilov, nacionalista serbio, decidió terminar con la vida del Archiduque de Austria Franz Ferdinand. El resto es historia: cuatro años de guerra, miles de muertos, los tanques sustituyeron a la caballería y la guerra se llevó a las ciudades, aunque no fue el fin de una época.

El periodo de entreguerras en Europa marcaría otro tipo de desarrollo: el cultural. Poetas como Tristán Tsara abordarían la decadencia europea desde un ángulo crítico. Mientras tanto, en México se buscaba encontrar un modelo estabilizador y de desarrollo que permitiera al país modernizarse. Los gobiernos posrevolucionarios buscaron hacer frente a este contexto mundial, y lo consiguieron medianamente hasta el final del sexenio cardenista.

Europa, en ese entonces, vivía ya las medidas del fascismo: Mussolini en Italia, Franco en España, Hitler en Alemania. Esas horas oscuras, en que el espíritu humano flaqueó ante lo que parecía una victoria absoluta de gobiernos autócratas, cambió en el momento en que saltaron a escena hombres a la altura de la contienda: Winston Churchill, De Gaulle, Stalin y Franklin D. Roosevelt.

En aquel entonces, México contaba con hombres como Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, entre otros. El escenario global de hoy exige nuevos nombres y personas capaces de conducir al país en una situación adversa. Ante nosotros tenemos a Medio Oriente, convulso e impredecible; una Europa que ha perdido la batuta del desarrollo social y tiene ante sus puertas a una Rusia imperial. México afronta retos como reactivar a Pemex y volverse una nación más competitiva. René Escobar, con toda seguridad, es un nombre del cual debemos tomar nota.