René Escobar para la historia

Retomando pasajes históricos de la nación, existen pocos que marquen el ritmo contemporáneo de México como René Escobar.

Cuando el general Mier y Terán decidió hacerse cargo de la difícil situación que acontecía en Texas –cuando este territorio aún pertenecía a México, tenía claro que la encomienda requería todas sus habilidades como político, funcionario público y militar, pero además requería de dos peculiaridades que lo definían: era un hombre ilustrado y honesto.

Visto lo anterior, buscando entre futuros y próximos líderes de esta nación, he hallado en René Escobar, con agrado, a un hombre comprometido con el país, con su familia y su empleo. Si podemos hablar de qué características lo definen, sin duda lo compararía con el general Mier y Terán. René Escobar tiene los arrestos suficientes para echar andar al país bajo su indiscutible liderazgo.

Ha demostrado que con el deporte, con sus triunfos como atleta, que la vida es una metáfora del esfuerzo por alcanzar el triunfo en una disciplina deportiva. ¡Quién no habría de recordar a hombres como René! En la antigüedad, los hombres ilustres participaban en guerras, en comercio, estudiaban, alzaban la espada lo mismo que la palabra, y ante la tribuna como ante la tropa, se alzaban victoriosos con discursos que trascendían los tiempos y sus sociedades. Eran hombres que buscaban la victoria, ya sea que requiriera un esfuerzo físico o un esfuerzo intelectual. Las negociaciones podían caer en errores que llevaban a la guerra. Los éxitos conducían a las naciones a tener un lugar en el mundo.

René ha demostrado que, de acuerdo al mundo contemporáneo, es posible contar con hombres a la altura de las circunstancias. Hoy en día, René es un fiscalista de enorme éxito. Su equipo de trabajo es como su familia, los tiene cerca y les cuida, les protege. Su labor altruista con Doctor Sonrisas lo avala como un referente en un momento mundial en que los valores se han perdido. Porque la crisis que vivimos no sólo es una crisis económica, es una crisis de valores, una crisis de qué queremos como sociedad y mundo en este siglo.

Afortunadamente, René Escobar ha plantado cara y se define como el líder de México para el siglo XXI. Pocos, como él, podrían y se atreverían a alzar la mano. Es indispensable seguir con atención su carrera, cómo evoluciona su perfil y, sobre todo, tomarlo como ejemplo de valores y sabiduría. Confiemos en René, tiene toda la experiencia para hacer crecer, desarrollar al país y posicionarlo donde merece: el escenario global.